Juan Monguillot dio a conocer otro fragmento del libro que está escribiendo

Si bien sólo se conocen pocos episodios de la obra que fueron publicados por el autor en la misma vía, el trabajo generó buenas críticas en el ambiente literario nacional.

Cultura 17/05/2018

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Además ser conocido por su faceta de empresario como presidente de la Cooperativa de Luz de Sebastián Elcano,  Juan Monguillot, dejó evidenciado una vez más su lado filosófico al expresar en la red social Facebook un fragmento del libro que está proyectando. 
 
El escrito que se refiere a la “Felicidad y a la Muerte”, sorprendió a más de un seguidor del dirigente de Cambiemos en el Departamento Rio Seco, que al ser consultado por Mira El Norte, explicó que se trata de un capítulo de la obra que está redactando. 
 
“Es una visión que tengo sobre la Felicidad y la Muerte, creo que si sintiéramos que nos queda poco tiempo viviríamos vidas más espirituales al servicio de nuestra propia alma y los demás, dejaríamos de vivir en la frivolidad y las apariencias”, señaló el dirigente Cooperativista. 
 
Si bien sólo se conocen pocos episodios de la obra que fueron publicados por el autor en la misma vía, el trabajo generó buenas críticas en el ambiente literario nacional. Sin embargo, Monguillot, mantiene bajo reserva absoluta el nombre del ejemplar que muy pronto será expuesto en sociedad. 
 
ESCRITO
 
LA FELICIDAD Y LA MUERTE (Comparto mi visión personal)
 
La verdadera felicidad será posible en tanto y en cuanto nos conectemos con nuestro interior, con nuestro propio espíritu y para ello debemos tener claro "La Conciencia de la Muerte", que es distinto de solo saber de modo intelectual que vamos a morir, sino que tener "conciencia de la muerte" significa SENTIR que vamos a morir ya que si sintiéramos que vamos a morir seriamos mejores personas, por que sentiríamos que nos queda poco tiempo, que de hecho es asì (algunos años, décadas o que la muerte nos puede sorprender en cualquier momento sin previo aviso). La conciencia de la muerte pueden alcanzarla por lo general aquellas personas que han sufrido mucho o que perdieron algún ser muy querido o que se salvaron por poco de morir en un accidente .
Si sintiéramos que vamos a morir, seriamos menos mezquinos, mas generosos, menos narcisistas y ayudaríamos mas a aquellos que lo necesiten, por que en definitiva eso junto con conectarnos con nuestro interior, nuestro SER es lo único que nos va a brindar esa felicidad inalterable que tanto buscamos. Si sintiéramos que nos queda poco tiempo viviríamos vidas mas espirituales al servicio de nuestra propia alma y los demás, dejaríamos de vivir en la frivolidad y las apariencias.
La mayoría de las tradiciones espirituales toman muy seriamente el tema de "la conciencia de la muerte".
Decía San Agustín: todo hombre camina con la muerte, pues tiene que morir y ello no se puede cambiar, que asì como la muerte es una certeza, el momento en el que esta llegara es una incertidumbre. Que la vida es una carrera hacia la muerte desde el momento mismo que comenzamos a existir.
Dicho de otra forma por Heidegger (reconocido filosofo alemán del siglo XX) La muerte no es algo externo y ajeno a la vida, sino un fenómeno de la vida, de manera tal que el hombre es un "Ser-para-la-muerte" y solo enfrentándose a esta realidad puede encontrarse a "si mismo."
Entonces si tenemos en claro que no solo nosotros vamos a morir, sino todos aquellos que conocemos también van a morir, buscaríamos las cosas mas profundas de la vida ya que la muerte es obvia pero es como que no la sentimos. Es como que la naturaleza tiene en nosotros adormecida "la conciencia de la muerte" y se conforma con que cumplamos un ciclo de seres vivos, biológicos solamente y que tomar conciencia de la muerte no esta en sus planes ya que es como meter a la fuerza algo que es demasiado grande o que esta en otro nivel lejos de la comprensión humana. Pero lo cierto es que la muerte es nuestra compañera inseparable desde el momento que nacemos y
camina delante hasta el día que decide parar a esperarnos, es allí cuando nos unimos a ella o nos fundimos en ella.
El concilio Vaticano Segundo expresa que la muerte se nos presenta como "EL MÁXIMO ENIGMA DE LA CONDICIÓN HUMANA".
Lo cierto es que la muerte es algo que en nuestra cultura de una u otra forma no se habla o es tabú o tal vez como decía San Agustín: "La muerte es un duro mal para la vida, pues se rompe el vinculo con el deseo de vivir para siempre." 
Nos pasamos la vida buscando cosas fuera de nosotros y lo cierto es que lo que necesitamos encontrar esta dentro de nosotros mismos conectarnos y descubrí la esencia misma de nuestro espíritu, pero la gente esta tan desconectada de su interior que la idea de la muerte los paraliza, existe un vacío enorme entre su interior y la realidad de la muerte que lo llenan con cosas intrascendentes, mundanas, superficiales, novelas, chismes,etc. Para ellos la idea de la muerte es una realidad in tragable e indigerible.
Siempre digo y pongo como ejemplo que podremos ser los mas hábiles jugadores de escondidas pero por mas ocultos que estemos la muerte SIEMPRE nos va a encontrar, Ella
es insobornable e incorruptible, no hay dinero que pueda hacer que se olvide de nosotros, no hay relaciones políticas del mas alto nivel mundial que tocar para zafar de ella y como leyera alguna vez, la muerte es la única violencia que no tiene apelación, el ser humano no tiene recursos contra ella y siempre gana la partida cuando se la enfrenta y al final todo ser viviente debe morir y eso es una verdad.
Por ello debemos administrar bien nuestra vida ya que es un recurso precioso y escaso, que se agota en algún momento y como decía un Lama vietnamita del Budismo Tibetano en un libro sobre la Paz a sus discípulos: Lo que necesitáis no son mas iniciaciones o nuevas practicas, "sino llevar a vuestra madre y padre a cenar"o "a vuestra mujer o marido" y no venidles con reclamos!!! Eso es lo espiritual para ese Lama. También decía en su escrito "haced algo con la gente que vive a tu alrededor, de inmediato" La mejor mente no es la que quiere que los otros cambien, sino la que se ocupa de cambiar y aceptar a los demás.
 
Atte: Juan J. Monguillot

 

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