Un abuso, un video casero y un pueblo dividido

En Elcano, allegados a acusados y vecinos hablan de una “broma que llegó lejos”. Otros dicen que fue violación. Siete personas presas. “Justicia”, reclamó la madre de la víctima.

Regionales 05/04/2019

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Los suspiros y su respiración agitada se escuchan claramente desde detrás de la puerta. Allí permanece escondido, en silencio, pero su presencia se oye, se percibe. No quiere hablar y no va a hablar. Pareciera haberse convertido en una sombra, en una pesadilla. Su pesadilla.
 
Hace horas el doctor le suministró calmantes por su estado de shock. Lo espera una psicóloga.
 
En la galería del frente de su vivienda, su madre y su padre hablan con los periodistas. La pareja está devastada y con problemas de salud por lo sucedido. Les cuesta hablar. No quieren hacerlo. Mucho menos sobre lo que pasó.
 
“Mi hijo está mal. Quedó muy mal. Sobre todo por ese video que lo pasaron por los teléfonos... Está encerrado todo el día. Y no tenemos mucha ayuda. Nadie se acercó para apoyarnos”, dice la madre del joven que permanece detrás de la puerta, oyendo todo.
 
El joven tiene 25 años y padece un leve retraso mental.
 
Según la Justicia, fue víctima de una violación grupal cometida por siete hombres en el marco de una reunión de amigos.
 
El muchacho fue maniatado por la espalda con una soga, desnudado parcialmente y atacado.
 
El hecho fue filmado con un celular y el video se viralizó.
 
El caso bajo investigación sucedió el sábado 16 de febrero en Sebastián Elcano, un pueblo de 3.500 habitantes, 170 kilómetros al norte de la Capital.
 
Un pueblo que se decía tranquilo. El último recuerdo trágico fue un femicidio, años atrás.
 
En la población, lo ocurrido despierta distintas posiciones.
 
La postura más imperante y repetida –principalmente entre hombres– es que “fue una broma de amigos borrachos” y que “llegó demasiado lejos”.
 
Otros remarcan que se trató de una violación a secas. Otros, en cambio, miran todo con displicencia, distancia, con incredulidad.
 
Una fiscal, Fabiana Pochettino, imputó en marzo (a poco de que el joven hiciera la denuncia) a siete vecinos del pueblo por abuso sexual con acceso carnal agravado por el número de participantes.
 
Un mes después, los detuvo. En las últimas horas, fueron llevados a la Cárcel de Cruz del Eje. Entraron al pabellón de “primarios”.
 
Los siete acusados son conocidos vecinos del pueblo. Son amigos entre ellos. Varios habitantes insisten en que “son gente de bien, laburantes”.
 
Sus familias y defensores insisten con que son inocentes de violación. Eso sí, muchos allegados aceptan que hubo una “broma que llegó lejos” y debe ser castigada.
 
Varios dirán que el caso “fue magnificado” por la prensa y culparán al video. “Si el video no hubiera sido filmado, esto no se sabía”, afirma el hermano de uno de los acusados. Como si el ataque previo fuera menos grave.
 
La filmación y su divulgación, según la fiscal, causaron un doble shock en la víctima.
 
Los imputados son: Ramón Ludueña, plomero de la Municipalidad local; los hermanos Ezequiel y Jorge Cisneros, quienes trabajan en la carnicería más importante del pueblo; Nicolás Reynoso, empleado de una mueblería; los hermanos César y Emanuel Rojas, quienes se desempeñan en la gomería más conocida del lugar; y Emanuel Borges, carpintero.
 
El comisario Walter Villafañe dijo que la mayoría carece de antecedentes. “Jorge Cisneros tiene antecedente por violencia de género”, indica a La Voz.
 
Así como muchos desvirtúan que hubo “acceso carnal”, otros insisten en remarcar que “el error fue filmar”. No son pocos los familiares y allegados de varios acusados que señalan a la víctima.
 
“Era cargoso. Muy molesto. Y llegó borracho a ese encuentro... Todo fue una broma. Un moco que, bueno, ya está echado”, afirma Ramiro Cisneros, hermano de los acusados. “Que quede claro, no son violadores. Acá no hay violadores. Somos todos laburantes”, agrega.
 
En su carnicería funciona un bar donde ocho hombres beben vino con soda en silencio. Dos se levantan y apoyan a Ramiro.
 
El joven atacado era amigo de varios de los acusados. Trabajaba en el municipio, el mismo edificio donde trabaja su padre y Ludueña, uno de los imputados.
 
En Elcano pocos quieren dar su nombre con los periodistas. Menos quieren fotos. “Nos conocemos. Es un pueblo chico”, se justifican.
 
Video en la gomería
 
A cinco cuadras de la casa de la víctima está la gomería donde sucedió todo. En ese predio, a menudo se juntaban a comer asado los amigos de la misma barra.
 
Siempre era lo mismo: asado, vino, ferné y partidas de truco hasta altas horas.
 
“Nunca recibimos quejas de cosas raras en ese lugar”, dirá el comisario. Lo mismo afirmarán varios vecinos y comerciantes.
 
Aquel sábado todo arrancó al mediodía con una media vaquillona asada. El encuentro se fue extendiendo varias horas. Algunos se fueron; otros llegaron. Entre los que arribaron estaba el muchacho. Lo habían invitado.
 
Su madre no quiere hablar sobre lo sucedido allí. El padre tampoco. “Queremos justicia, sólo queremos justicia. Que paguen...”, afirmarán, entre dientes.
 
Según allegados a varios de los imputados, el muchacho “llegó borracho y cargoso”.
 
En el segundo galpón de la gomería sobrevino lo peor.
 
“Lo ataron hacia atrás, lo atacaron mientras le decían ‘corderito’”, explicará su hermana.
 
Carlos Nayi, abogado del denunciante, remarca que “hubo violación” y que duró “45 minutos”. “Antes, le dieron ferné puro y se aprovecharon de que estaba inconsciente”, señala el letrado.
 
A las horas, el video se viralizó por los celulares.
 
La fiscal confirmó que hay un solo video bajo análisis. “Algunos violaron, otros filmaron, otros incitaron”, sostiene Pochettino.
 
El muchacho atacado fue llevado luego por algunos de los que comieron el asado a su hogar.
 
Al llegar, dijeron que la herida que tenía en su cabeza era por haberse caído de la bicicleta.
 
Varios allegados a los acusados remarcan que el muchacho era “cargoso”, “plaga” y hasta dicen, sin fundamentos, que “espiaba a mujeres”. Así parecieran querer justificar lo sucedido.
 
Cuando los agresores fueron detenidos, varios vecinos salieron a aplaudir. En la comisaría, les lanzaron huevos. Cuando fueron trasladados a la cárcel, desde los Tribunales de Deán Funes, sus familiares gritaban su inocencia.
 
En el pueblo no hubo marchas. Tampoco hay carteles que reclamen justicia. Nadie quiere decir que la víctima tiene un leve retraso mental, no terminó la primaria, creció en un humilde hogar y que es alguien cariñoso.
 
“¡En el pueblo, tenemos cosas buenas como para que nos vean como el lugar de la violación de una manada! La fiscal se equivoca. Tengo entendido que en ese video no se ve penetración...”, sostiene Ramón Quiñónez. “Fue una broma. Eso sí, si se comprueba, tendrán que pagarla”, sostiene.
 
En la casa de la víctima hay bronca y dolor. El joven está encerrado, avergonzado. Dejó de trabajar. Ya declaró ante la fiscal. “Que los que hicieron eso, no salgan de la cárcel”, exige su padre y se calla.

 

Abogado Laboral Cordoba

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